Los medios de comunicación

Por: Nicolás Santos/ Director

El papel de los medios de comunicación en las sociedades democráticas es crucial hoy día.

Sobre todo es imprescindible mantener el debate sobre todo con altura y espíritu de nobleza.

Ya casi no es material de discusión el hecho de que los medios forman y deforman de acuerdo a conveniencias netamente humanas.

Cada quien es dueño de sus actos cuando es adulto.

Por eso no se explica el carácter destemplado de voces que se lanzan para condenarlo e impugnar todo.
Los desbocamientos y el deslenguamiento a la libre no contribuyen a la dignidad del debate.
Las comunicaciones han alcanzado rangos astronómicos debido a su extraordinario alcance.
Los medios son como las armas.
Lo mismo sirven para hacer el bien como para hacer el mal.
Es decir, ellos como material neutral, no tienen favoritismo.
Ese papel lo cumple la conciencia.
Los medios de comunicación son para masificar ideas, para debatirlas y sopesarlas y aplicarlas de ser útiles y necesarias.
Millones de almas se conectan diariamente a un medio para enterarse de sucesos, para saber sobre nuevos descubrimientos, para nutrirse de diferentes tipos de información.
De lo contrario pueden hacer un daño inconmensurable.
La comunicación es hermosa si se quiere.
Es negativa, detestable, crítica, si no hay una responsabilidad social de por medio, si lo que se quiere es dañar reputaciones y crear ruinas morales.
Los medios sirven para todo. 
Es en la mente humana donde se debe dilucidar ese caos.
Ahí residen los estados de conciencia que deciden el bien y el mal.
El ser humano tiende al bien, tiende a lo noble y a lo digno.
Sin embargo, pueden surgir estados del espíritu que resulten perversos y malignos, también si se quiere así.
Estamos ante un material voluble, ante el lodo o la transparencia formativa e informativa.
Cada quien es libre de escoger entre el lodo, el abismo o el cielo claro y el jardín de la verdad.