El encubrimiento fallido del dopaje en Rusia

Un informe de la Agencia Mundial Antidopaje describe el modo en el que Rusia modificó evidencias para desacreditar al denunciante que reveló la confabulación de dopaje más sofisticada de la historia del deporte.

Desde que un denunciante implicó a Rusia en una de las confabulaciones de dopaje más sofisticadas en la historia del deporte, el país ha emprendido iniciativas constantes para desacreditarlo. El año pasado, funcionarios rusos llevaron esa campaña a otro nivel: plantaron mensajes fabricados, según ellos escritos por el denunciante, en una base de datos que habían acordado entregarles a los investigadores de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

La iniciativa parecía tener tres objetivos, según un informe recopilado por la unidad de inteligencia e investigaciones de la AMA que fue obtenido por The New York Times: presentar al denunciante como el líder de un plan para extorsionar a atletas y entrenadores al amenazarlos con manipular muestras de dopaje; encubrir la manipulación de los resultados de las pruebas dentro de la base de datos, y ayudar a que Rusia evitara sanciones graves por parte de los reguladores mundiales antidopaje.

El problema de Rusia es que los investigadores rápidamente descubrieron las falsificaciones y los resultados alterados de las pruebas. Ahora el deporte ruso está enfrentando la mayor crisis de su historia.

El 25 de noviembre, la AMA confirmó que el comité encargado de investigar y monitorear el cumplimiento de Rusia de las reglas mundiales antidopaje había recomendado prohibir que el país participara en todo evento deportivo internacional durante cuatro años, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo año. El consejo ejecutivo de la AMA considerará la recomendación del comité cuando se reúna para celebrar una sesión especial el 9 de diciembre en París. Se espera que esté de acuerdo con sus hallazgos.

Si Rusia es excluida, el país puede apelar al Tribunal de Arbitraje Deportivo, la instancia de justicia de mayor autoridad en el mundo del deporte. Ese tribunal tendría que examinar pruebas de manipulación y violación de las reglas tan descaradas que incluso ocurrieron mientras los investigadores estaban dentro del laboratorio de Moscú para recabar los datos.

Los mensajes fabricados que implican al denunciante ruso, Grigory Rodchenkov, forman parte de una base de datos conocida como los Datos de Moscú, que Rusia entregó a los funcionarios antidopaje como parte de un acuerdo que permitiría que Rusia regresara a la mayoría de las competiciones internacionales deportivas en 2018. Sin embargo, con los detalles revelados en una lectura minuciosa de sus numerosas páginas —que no se han publicado—, los investigadores determinaron con rapidez que los mensajes fabricados fueron plantados en los registros electrónicos de la agencia rusa antidopaje más de dos años después de que Rodchenkov, exdirector del laboratorio antidopaje de Rusia, saliera del país.

Fuente: The New York Times

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