A un año de desaparición de la niña Dulce María, continúa la búsqueda

Un día como hoy, hace un año, la niña de cinco años y de origen mexicano Dulce María desapareció de un parque de Nueva Jersey y las autoridades prosiguen su búsqueda sin resultados ni indicios de su paradero, para tormento de su familia, aunque con la presunción de sigue viva.

La imagen de la niña ha aparecido en medios de comunicación y vallas publicitarias, incluida una que se encuentra en la popular Times Square, en Nueva York, mientras los investigadores federales y de Nueva Jersey siguen recibiendo información.

«Seguimos recibiendo pistas y sugerencias en este caso», aseguró a NJ Advance Media la fiscal del Condado de Cumberland, Jennifer Webb-McRae.

«Recientemente, como en los últimos 30 días, los investigadores han estado fuera del estado en busca de pistas», agregó sin entrar en detalles.

Y pese a que ya ha transcurrido un año desde que desapareció del parque Bridgetown, donde jugaba con su hermano, su madre Noema Alavez Pérez sigue sin poder creer que su niña no está con ella.

«A veces despierto y no puedo creer que Dulce no esté aquí, que desapareció. Se siente como si fuera solo un sueño. Que la encontraré jugando en casa de mi mamá», confesó la madre, de 20 años, al medio de Nueva Jersey.

«No estaba preparada para esto. Nunca imaginé que esto podría pasar. Nunca me ha pasado a mí ni a mi familia, nada como esto. Ninguno de nosotros anticipó esto», reconoció.

El 16 de septiembre del pasado año Noema llevó a Dulce y a su hermano Manuel, de 3 años, al parque. Ambos corrieron al área de juegos mientras ella se quedó en el auto con otro niño de la familia, de ocho años de edad, para ayudarle con las tareas escolares.

Ese fue el momento en que, según los investigadores del caso, un hombre de apariencia hispana, según han dicho algunos que le vieron en el parque, se llevó a la niña que el pasado abril cumplió seis años.

Unos 10 minutos más tarde, según el relato de la madre, se encontró a su hijo llorando con el helado que habían comprado poco antes en el suelo, y ni rastro de la niña.

La mujer fue duramente criticada en las redes sociales, donde se le acusó de no cuidar de la niña e incluso muchos comentarios fueron racistas.

Las últimas imágenes de Dulce provienen de cámaras de seguridad de una gasolinera, donde la familia se detuvo a comprar helado justo antes de visitar el parque, en el que no habían cámaras de vigilancia.

Su abuela Norma recuerda a su nieta como una niña tímida con la gente que no conocía, pero sociable con la familia y los amigos.

«Dulce era cariñosa, siempre tenía una sonrisa en su rostro y le encantaba jugar a la princesa, que se convirtió en su apodo, mientras usaba el vestido de Elsa de Frozen», recordó.

El pasado mes de marzo llegaron cartas anónimas con presuntas pistas a dos empresas y una biblioteca del estado de Ohio.

Desde ese estado también fue enviado un mensaje con garabatos en una tarjeta a un casino y pista de carreras en Austintown Township y su familia recibió una carta, también desde Ohio, con siete piezas de papel con frases ilegibles.

Otra carta apareció en Nueva Jersey, en el apartado postal de una mujer que se desempeñó como portavoz de la familia Alavez. También contenía garabatos infantiles y no tenía remitente.

El agente del FBI Daniel Garrabrant indicó por su parte al diario que se ha dedicado una cantidad considerable de tiempo a esas cartas «y ninguna de la información que contienen ha sido corroborada».

Los investigadores también han entrevistado al padre de Dulce, Edgar Pérez, quien vive en Sinaloa, y han dicho que ha cooperado. Garrabrant dijo que es poco probable que un miembro de la familia planee un secuestro en público.

EFE News

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