¡Atención! Un descuido imperdonable

Por: Nicolás Santos
A propósito del incendio ocurrido en La Peña, Licey al Medio, donde se registran ya doce muertes.

La incontrolable cadena de incendios que vienen ocasionando innumerables pérdidas humama en las plantas embasadoras de gas, en diferentes puntos de  la República Dominicana, deben llamar la atención de las actuales autoridades. Por tan solo mencionar dos o tres de los tantos. Recordar el incendio de la planta embasadora en Santo Domingo, donde murieron varias personas, el de de Tamboril que cobró la vida de un bombero de Licey y dejó daños irreparables a otros empleados. El más reciente, el que nos ocupa y  ha conmovido a llamar la atención, el de la planta embasadora de La Peña, en  Licey al Medio.
Pero más aún, en nuestro país no existe los estándares de seguridad necesarios para que una planta embasadora de gas funcione con los mecanismo de regulación que garantice la prevención, el resguardo y el cuidado de las personas que laboran en esos negocios.
Pero me voy más allá, los propietarios cuando le favorece un punto estratégico para el expendio imponen con su dinero, reparten como hojas de palo recursos a regidores, síndicos, militares y hasta gobernadores, para que le autoricen por encima de to el mundazo esa planta.
Recuerdo para el año 1995, la planta de gas ubicada en la calle Real de Tamboril, que el dueño impuso su instalación por encima del sindico de turno, de los regidores y del pueblo que se oponía porque la planta representaba un descomunal peligro por la gran cantidad de residencias que estaban cercano al lugar. Pero a pesar de manifestaciones, huelgas y enfrentamientos, la gobernadora de entonces, Rosita Fadul, impuso a raja tabla esa bomba de tiempo en Tamboril, porque supuestamente el propietario era amigo de la gobernadora.
Los que nos representan en el congreso también al parecer se venden al mejor postor, porque con los incendios registrados en el país es hora de poner coto a esa situación.
Los dueños de estos negocios se le importan que mueran miles en estos menesteres, lo que les importan es sus cuartos.  Y observen que en la planta embasadora La Peña en Licey al Medio suman doce los muertos, dentro de poco tiempo esa planta volverá a reinstalarse en el mismo sitio donde explotó.
Esperemos que las autoridades se pongan los pantalones y no acepte bajo ninguna circunstancia la instalación de otra bomba nuclear en su vecindario, porque los fallecidos no tienen dolientes.
Que resarcen a los fallecidos y que los errores y descuido sea imperdonable.

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